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Dictadura de Primo de Rivera

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La presencia en Marruecos, cada vez mayor, obliga a realizar un esfuerzo económico insoportable y lanza al país a la guerra abierta. Más de 65 000 soldados son enviados allí a partir de 1912, fecha en que se establece el protectorado. Se trata de un conflicto que a nadie favorece, excepto a los jóvenes oficiales del ejército africanista, que consiguen condecoraciones y ascensos a gran velocidad. Las diferencias entre éstos y los oficiales destinados en la península levantan agravios en los segundos. Aunque España no participa en la Primera Guerra Mundial no consigue, sin embargo, escapar del clima bélico internacional. En 1917, pasada la euforia económica inicial derivada de la no intervención en la guerra, distintos sectores económicos y sociales inician protestas, desde quejas corporativas hasta movimientos de tipo revolucionario, a lo largo y ancho del país. El conflicto marroquí llega a su punto álgido en 1921, cuando el ejército español es derrotado en Annual perdiendo buena parte del territorio conquistado desde 1909 y dejando miles de muertos en una retirada caótica. El escándalo desatado, un nuevo desastre, sitúa de nuevo a los militares en el punto de mira.

Pronunciamiento de Primo de Rivera

La creciente participación e influencia del ejército en la vida pública llega a su cenit el 13 de septiembre de 1923, fecha en la que el general Primo de Rivera pone en marcha desde Barcelona, donde era capitán general, un pronunciamiento que conduce a la dictadura. En el manifiesto que explica su acción, pese a comenzar diciendo que «no tenemos que justificar nuestro acto», realiza un pormenorizado listado de todos los males que, desde su punto de vista, aquejan al país y respaldan su conducta: asesinatos, atracos, depreciación de la moneda, intrigas políticas, propaganda comunista y separatista… Inmediatamente se constituye un Directorio militar en Madrid que es apoyado por Alfonso XIII, vinculando de esta forma la suerte de la monarquía a la de la dictadura recién iniciada. El intervencionismo golpista del ejército, en vista del éxito alcanzado en esta ocasión, será una constante antiliberal en futuros contextos de crisis.

Gobierno de Primo de Rivera

general primo de rivera
Dictador Primo de Rivera
La dictadura de Primo de Rivera intenta atajar desde un primer momento los dos principales problemas: Marruecos y el orden público. En el primer caso, tras el desembarco de Alhucemas, facilitado por el acuerdo con Francia, se consigue la pacificación. En cuanto al orden público, la protesta es reprimida y, sin desaparecer del todo, mitigada. La oposición a la dictadura surge sobre todo del mundo universitario e intelectual. Unamuno, que es desterrado a Fuerteventura en 1924, será el símbolo de la lucha contra Primo de Rivera y su movimiento corporativo y antiliberal. La oleada de protestas en la universidad, iniciada en 1928 al concederse a la Iglesia la capacidad de expedir títulos universitarios (especialmente a los jesuítas de Deusto), acaba con el cierre de la Universidad de Madrid en 1929 y el abandono de sus cátedras, como señal de protesta, de profesores de la talla de Ortega y Gasset, Jiménez de Asúa o Sánchez Román, entre otros. Aunque la dictadura, en un primer momento, logra notables éxitos económicos (un ambicioso plan de obras públicas, un crecimiento importante de la producción industrial, la creación de empresas estatales…), fracasa en la articulación de un sistema político capaz de gestionar las demandas sociales. En 1924, imitando las dinámicas seguidas en la Italia de Mussolini, intenta crear un partido a su medida, la Unión Patriótica, que pese a su empeño fracasa estrepitosamente. Sin una ideología definida, sin unas instituciones firmes, sin apoyo popular y con el rechazo de una parte del propio ejército (donde el malestar por la cuestión de los ascensos da lugar a la declaración del estado de guerra en 1926 y, más aún, a la disolución del cuerpo de Artillería en 1929) el futuro del régimen se hace inviable. En el momento en que la situación económica empeora, a partir de 1929, y la movilización contra la dictadura- aumenta, su caída es inevitable.

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